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BUENOS RESULTADOS DE BERARD AIT

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Las historias aquí recogidas fueron escritas por los padres (o por pacientes adultos) para compartir con nosotros su experiencia del Método Bérard. Estas historias informarán al lector sobre los cambios que suelen darse con este programa. Se alude a todas las personas con nombres ficticios.

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Querida Sara (practicante),

Hemos tenido la reunión de seguimiento de Colby en el colegio y el cambio ha sido muy grande, más que cualquier otro año. Ha mejorado en inteligencia social y emocional, lenguaje, adaptabilidad… Su logopeda, que lleva con él tres años, nunca le había visto mejorar tanto como desde el programa AIT. Está realmente asombrada. Antes, Colby no podía escribir su nombre. A las dos semanas, ya lo podía escribir. En la escuela, Colby participa en los trabajos de grupo. Hasta ahora, se negaba a participar en cualquier actividad de grupo porque decía que los otros chicos hacían daño a sus oídos. Ahora disfruta con las actividades comunes. Hasta ahora nunca jugaba con otros chicos; era una persona solitaria. Ahora habla de sus amigos, que siempre le están buscando. Antes no soportaba que le tocaran, ahora le gustan los abrazos y la lucha. Le encantan los amigos. Ha sido un año importante, de increíbles avances para Colby. Por fin está preparado para el preescolar. ¡GRACIAS, SARA! ¡Gracias por abrir a Colby un mundo maravilloso!

Anne

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Hola, Heather (practicante),

Solo quería contarte que a Danny le va muy bien en la escuela. Le han ampliado el tiempo que pasa con los de su clase. También me comentan que ha aumentado su capacidad de espera. Está haciendo claros progresos. Te cuento que, después de AIT, Danny se pasó una semana pidiendo volver a “oír la música”.

Jenny.

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Querida Alicia (practicante),

Disculpa mi tardanza en escribirte. ¡Michael va estupendamente! Sus profesores han dicho que sigue las instrucciones a la primera y que habla mucho más claro. En casa hace lo típico de los niños de su edad, como saltar de la furgoneta y luchar con su hermana y su hermano.

Ayer por la noche hizo algo que nunca había hecho. Se hizo caca (sigue siendo un problema) y se manchó los pantalones; mientras yo los limpiaba, le mandé que me esperara en su habitación. Cuando entré, estaba sentado en la cama, sin pantalones; me miró, señaló a la cómoda y dijo: “pantalones”. Le pregunté qué quería y volvió a repetirlo. NUNCA había sido capaz de señalar y, hasta entonces, se habría quedado tan tranquilo sin pantalones ¡Yo estaba extasiada! Como me dijiste, es una especie de lento resurgimiento. Hasta pronto.

Sharon

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Hola Michael (Practicante),

Perdona por no escribirte; tenía la intención de hacerlo, así que gracias por recordármelo. Jack quedó encantado del tratamiento. ¡Hasta lloró al despedirse el último día! (Esta muestra de emoción es un GRAN éxito para Jack, pues no es típica en él, por lo que creemos que AIT le está ayudando a expresar mejor sus sentimientos).

No siempre resulta grato, pero Jack nos está dejando saber lo que piensa y, aunque llega a ser más desagradable, lo aceptamos como una mejoria de su comunicación y estamos encantados. También hemos visto que mejora su pronunciación y que usa frases más largas. Antes estaba muy inquieto. Se tapa más los oídos en lugares públicos y dice cosas como “la voz de esa señora me da dolor de oídos”; por eso sé que presta más atención a lo que oye, en lugar de llorar o limitarse a desconectar. Creo que tardará algún tiempo en acostumbrarse a su nueva percepción, pero estamos encantados de verlo.

También estaba bastante cansado durante el programa y parece que nota otro gusto en las cosas, pues dice frases como “No me gusta, está muy salado”, por cosas que solía comer con gusto. Lo encuentro muy interesante; su sentido del gusto es más fino (antes no parecía que le importara el sabor de las cosas, sólo le importaba su textura). En fin, estamos encantados con sus progresos, que trataremos de comentarte cada uno, tres y seis meses. Gracias de nuevo, apreciamos tu ayuda. Que te vaya bien.

Lauren

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Hola, Karen (practicante),

Como recordarás, antes de comenzar el programa de Bérard en abril, John había terminado una serie de evaluaciones de un audiólogo, dos logopedas y un neuropsicólogo, para nombrar solo unos pocos. El diagnóstico más repetido era trastorno del procesamiento auditivo (TPA) y problemas de discriminación fonológica y del habla. El neuropsicólogo también le dio a John el diagnóstico de dislexia fonológica.

Hace 4 semanas John comenzó la terapia y la semana pasada el logopeda me dijo: “He leído con atención todos los informes pero no puedo hallar en John los problemas de discriminación fonológica que le atribuyen”. Fantástico, muy sorprendente para un niño a quien recientemente le han dado el diagnóstico de dislexia fonológica.

La segunda área en la que John ha mostrado una mejoría IMPRESIONANTE es el habla. Recordarás, Karen, una conversación que John trataba de mantener en tu despacho durante los dos primeros días del programa AIT. Quería decirnos que, en México, la gente habla español. Pero no podía recordar el nombre de México. Entonces trató de describir dónde se halla México, pero lo mejor que pudo decir fue: “Y Hawai está por allí”. Fue penoso estar presente. Tú fuiste tan amable al darte cuenta y decir “Me parece que te refieres a una imagen que has visto” pues era precisamente lo que hacía, describir el mapa que tiene en un mantelito. Recuerda además que el octavo día, cuando volvió de la biblioteca y se puso a repetir un cuento plagado de detalles, que habíamos leído en la biblioteca. Y cuando volvió esta semana del campamento, me contó paso a paso cómo habían hecho un trabajo manual.

Me olvidaba mencionar que los sonidos que le molestaban (el extractor del baño, el agua corriente de la bañera) ya no le molestan.

Estoy muy contenta de poder compartir contigo estos resultados tan maravillosos.

Cordialmente,

Tara

 

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Querida Janet (practicante),

Cameron ha dejado su conducta agresiva (ya no me pega). En lo social, nos ha contado mucho sobre sus amigas de la escuela y lo que hacen. Quiere ponerse cierta ropa como una compañera. En mi opinión, en el área social es donde más ha progresado. Sus maestros la encuentran más “CONTENTA” y más centrada. Ahora ya se puede mantener con ella una conversación durante un breve período de tiempo. Muestra curiosidad por las cosas (quiere saber, qué, por qué, etc.). Todavía teme las fiestas de cumpleaños y las aglomeraciones, pero se domina, sabe cuándo salir o taparse los oídos si está molesta. No se deja abatir.

Lisa

 

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Querida María (practicante),

Jessica hizo Bérard en agosto (2005) hace 5 meses cuando tenía unos tres años y medio. Antes, tenía un vocabulario limitado de menos de 10 palabras funcionales y podía pedir algo con dos palabras (“quiero galleta”) solo ocasionalmente; ahora puede decir con claridad frases complejas de 4 a 5 palabras varias veces al día y las dice espontáneamente. A las 6 semanas del programa, Jessica procesaba más deprisa las frases de los demás, respondía con más prontitud y propiedad a otros niños y a los adultos y también se mostraba más receptiva con respecto a la música (bailar, tararear y, ahora, cantar con los demás).

Consideramos que la terapia Bérard que María y su equipo dieron a Jessica es la variable clave en su crecimiento global, pues la explosión de su lenguaje en el pasado otoño también la capacitó para dar grandes pasos en su desarrollo social. Antes del programa el juego de Jessica era “paralelo” y no se atrevía a acercarse a sus pares; después de la terapia, aprendió a relacionarse de forma activa y estable con otros niños (con los del mismo o, incluso, mayor nivel verbal) tanto en los grupos de educación especial como en los que se desarrollan de forma normal.

Debes saber también que antes, durante y después de AIT, Jessica siguió otras terapias en el horario regular de su escuela para niños de espectro autista. Pero el mayor salto en su desarrollo tuvo lugar en los 2-3 meses después de la reeducación auditiva y, desde entonces, Jessica ha mantenido una marcada curva de crecimiento.

Actualmente estamos en proceso de cambiar a Jessica a un currículo nuevo; pasará medio dia en la escuela actual y la otra mitad, con niños con más capacidad en un aula menos restrictiva. La impresionante mejora en el lenguaje y en la inteligencia social –debida en gran parte, creemos nosotros, al programa de Bérard que le dio María- es el factor conductor de esta transición.

Susan

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Hola, David (practicante),

Sigo viendo que Timmy hace preguntas acerca de su entorno, lo que, francamente, nunca había hecho antes. Preguntas sobre cómo funcionan las cosas, por qué reacciona la gente de cierta forma cuando ocurre algo y esas cosas. También parece que se está relacionando de otro modo con su hermana. Bromea con ella de la forma típica de un chico de tercer grado. Creemos que Timmy tiene tanta dificultad para seguir instrucciones en clase porque nunca ha hecho preguntas para aclarar lo que no entiende (que es frecuente). Esperamos que su capacidad para preguntar en casa se abra paso de algún modo en la escuela.

Gracias por todo.

Cordialmente,

Lee Ann

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Querida Christine,

Sigo asombrada por los cambios que Bérard ha introducido en mi vida. Me di la terapia con la esperanza de mejorar mi capacidad para aprender una lengua extranjera. Tengo el gusto de decir que he logrado todo lo que esperaba sobre la capacidad para aprender otra lengua.

También ha aumentado mi capacidad de memoria y aprendizaje. No solo puedo repetir frases más largas en francés, también puedo recordar un número de teléfono cuando me lo dice alguien. Antes de la reeducación podía recordar listas infinitas si las leía, pero necesitaba la ayuda del cielo si eran nombres o números que oía decir a alguien.

Me gustaría haber tenido AIT a mi disposición cuando era niña. Me habría ahorrado muchos dolores de cabeza. Me hallo mucho más a gusto con otras personas. Antes, actos sociales que eran divertidos para otros, no lo eran para mí. Puede parecer raro, pero, antes de la reeducación, no había notado lo tremendamente a disgusto me encontraba. Después de AIT, me di cuenta de que los intercambios sociales de antes me hacían temblar. Sólo lo reconocí cuando desapareció el temblor. Creo que mi sistema tenía una sobrecarga constante que sólo noté cuando cesó. Ahora me hallo bastante a gusto, sin temblores, en situaciones sociales prolongadas.

Otra nota: ahora mi vocabulario es menos “dependiente visualmente”. En una conversación “oigo lo que me dicen” en lugar de solo “ver lo que me dicen”.

Tuya, agradecida y feliz,

Evelyn

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Hola, Michelle,

El cambio más inmediato que vi en Alex fue una mayor calma. Dejó de estar tan a la defensiva y ser tan difícil. Hacía más caso al pedirle que recogiera los juguetes y ordenara su cuarto. Esto lo vi ya en los primeros días. También he notado mejoría en su capacidad para afrontar los cambios. Ahora, al cabo de varias semanas, ha estado ampliando sus límites (qué suerte) con respecto a lo que le es permitido y lo que cree que es capaz de hacer. Definitivamente está más integrado.

Dave empezó inmediatamente a hablar con más claridad usando palabras sueltas y pares de palabras. Hasta intervenía en las conversaciones que solíamos tener en el automóvil. Casi me hacía llorar después de dos años de intentar que me hablara en el auto. Parece que se desenvuelve mejor en su entorno y que es más capaz de decir no y de marcar su territorio con palabras. Total, he visto un crecimiento inmenso en los dos, que tratan de superar sus limitaciones y no sólo reaccionan a los simples acontecimientos y tensiones diarias.

También mi experiencia del programa AIT ha sido estupenda. Tolero mejor el bullicio de la gente. Todavía tengo dificultad con el volumen de la TV, pero la locura de la casa llena de niños no me molesta tanto. También me ocupo mejor de mis proyectos y los tengo al día. Lo que me parece más extraño es que he perdido mi fino olfato. Desde el programa, no he tenido sinusitis ni cambios de presión. Antes, el olor era un factor importante; ahora, parece que ha desaparecido su impacto. En algunos aspectos es bueno no ser, por fin, tan sensible a los olores. Parece raro, pero ha coincidido con la reeducación auditiva.

Muchísimas gracias.

Raquel

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Querida Lynn (practicante),

Mi hijo Lucas, de seis años, tiene una disfunción en la integración sensorial. El problema con la comida empezó al pasar de la papilla a la comida masticable. Empezó a escupir cualquier comida con durezas: guisantes, zanahorias, papas, etc. Pronto comenzó a atragantarse y a vomitar en todas las comidas. Le hablé a mi médico de esta conducta y me dijo que mi hijo era un comedor quisquilloso. Le expliqué que el problema no era el sabor de la comida sino la textura de los diversos alimentos. Después de llorar, atragantarse y, finalmente, vomitar la pequeña cantidad de comida que le había metido, teníamos que empezar de nuevo todo el proceso. Mi hijo terminó por rechazar todo alimento y hubo que darle una dieta líquida.

Luke hizo la reeducación y en seguida dejó de ser un niño que odiaba la comida aunque tuviera hambre, para pedir comida y hacer comentarios, incluso, sobre sabores y texturas. Desde entonces ha comido alimentos que yo nunca habría imaginado que comería: camarón con coco, chile, sopa de fideos con pollo, carne, huevos, espinacas y guisantes, para mencionar sólo algunos. Ahora es un niño independiente, bien integrado, que puede sentarse a la mesa y comer, por fin, con su familia. Quiere probar nuevos alimentos y me dice que ahora la comida huele bien. Después de comer el primer sándwich de huevo, dijo a mi marido: “Me siento como si me hubiera muerto y estuviera en el cielo”. Me siento culpable por la agonía que sufrió durante años para satisfacer sus necesidades básicas. Creo de verdad en los efectos positivos del método Bérard y comparto mi historia con todo el que quiere escucharme. Demasiados niños sufren sin necesidad.

Muy agradecida,

Jessica

 

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